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martes, 16 de abril de 2013

¿Debemos elegir itinerarios académico-profesionales que nos hagan felices?

Son tiempos difíciles, con tasas de paro enormes. Tal vez no sean el momento de plantearse la importancia de la felicidad laboral, de la satisfacción en el trabajo.

Después de leer en otro blog que, según la Revista Forbes, ser docente es una de las profesiones más tristes, he "investigado" en qué se basaban los datos de estos estudios. 

Al parecer, estas listas de profesiones felices e infelices utilizan los "Career Bliss scores", índice que mide la felicidad en el trabajo en función de diversos factores.
"The CareerBliss data evaluates the key factors which affect work happiness, including: work-life balance, one's relationship with their boss and co-workers, their work environment, job resources, compensation, growth opportunities, company culture, company reputation, their daily tasks, and job control over the work that they do on a daily basis. The data accounts for how an employee values each factor as well as how important that factor is to the employee's overall happiness." (Career Bliss, 2012)
Por tanto, toman como factores para la felicidad en el trabajo, entre otros:

  • - La relación entre tiempo de trabajo y tiempo libre.
  • - La relación con el jefe o jefa y los compañeros de trabajo.
  • - El ambiente o clima en el trabajo.
  • - Los recursos de los que dispone.
  • - Salario.
  • - Oportunidades de desarrollo de la carrera dentro de la empresa.
  • - Cultura o filosofía de la empresa.
  • - Reputación de la empresa.
  • - Las tareas diarias que debe realizar cada trabajador.
  • - Control diario de la empresa sobre el trabajo realizado.


Me pregunto en qué medida deberíamos tener en cuenta temas como la felicidad en la orientación académica-profesional y sociolaboral. Los 'orientandos' tienden a preguntar más sobre las salidas de un itinerario. En otra entrada de este blog ya escribí sobre la empleabilidad. Una genial viñeta de Calpurnio nos recordaba hace unos días las dificultades para informar sobre dónde están las salidas en tiempos como los que corren.

Probablemente lo más adecuado sea pensar en cosas más pragmáticas (y cercanas) que la felicidad. También desde Estados Unidos nos llega estos días una dura carta de una alumna en su último año de Bachillerato, Suzy Lee Weiss, a todas las escuelas universitarias que la han rechazado ("To (All) the Colleges That Rejected Me", 29.03.2013) y algunas respuestas (como esta: "No, Fair Systems are Not Fair").

Si en nuestro país, como parece, las reformas "educativas" (¿?) nos llevan hacia un modelo similar al estadounidense, con un acceso a estudios universitarios limitado, es probable que acabemos añorando la tan criticada "selectividad". Y, de paso, a los que nos gusta hacer orientación académica y profesional, nos quedarán pocas "salidas felices" que ofrecer a quienes orientemos; tal vez sólo quede renunciar a la  felicidad inmediata y salir corriendo sin mirar atrás, por tierra, por mar o por aire, como se plantean los jóvenes y no tan jóvenes que inician su propio proyecto migratorio (o "movilidad exterior", como lo llamaba alguien estos días). No es un consuelo, pero, como leía ayer, tener que buscar tu felicidad laboral fuera de tu país de origen no es un tema exclusivo de España. 
@alb_del_mazo


PD:  Hemos iniciado un modesto debate abierto en Twitter a partir de la pregunta de esta entrada y otro en el Grupo de Orientadores Educativos de LinkedIn. Estás invitado/a a participar. 

2 comentarios:

  1. Excelente reflexión que, con tu permiso, insertaré en mi blog.

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    1. Claro que puedes compartirlo, José Manuel. Un honor volver a aparecer en tu blog. Un saludo.

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